sábado, 4 de junio de 2016

Hasta la última mesa, hasta el último voto

Cincuenta días para no morir. Día 50.

EPÍLOGO (?)

No es ningún secreto que, cuando falta poco para que se acabe este suplicio que hemos vivido durante más de cinco meses, la candidata que ha liderado casi toda la competencia está a punto de ver cómo se le quema, otra vez, el pan en la puerta del horno, con lo que queda cerca de ser la sucesora de Lourdes Flores. Factores externos hay: un gringo transformado en el debate que no solo expuso bien sus ideas, sino que supo dejar al descubierto la mochila pesada de la señora, cuyo contenido quedó expuesto ante todo el Perú, mostrando no solo las miserias del ayer, sino las de hoy. Pero los horrores propios también cuentan. Un candidato a vicepresidente que desapareció del mapa luego de estar hasta el cuello con su participación en la entrega de un audio trucho, con el objetivo de bajarse una denuncia que está recontraconfirmada: el tal Joaquín no está investigado por la DEA recién, sino desde el 2012. Este hecho ha generado que la propia fiscalía le abra investigación al candidato a vicepresidente desaparecido. Un Hernando (de) Soto que ahora justifica que el narcotráfico se filtra en todos los partidos y una Martha Moyano que reconoce que las noticias sobre la "ola" delincuencial favorecen al fujimorismo. Esa combinación explosiva ha terminado minando la ventaja que parecía definitiva, al mismo estilo del "matamos menos" de Jorge Trelles hace un lustro. Pero el paso adelante del gringo tampoco es definitivo: ya conocemos lo sucio del juego de los fujimoristas en las elecciones. Por eso, amigo ppkausa, guzmanlover, barnechévere y verofan que no quiere el retorno de la mafia: hazte personero. Pero no en los barrios de clase media, sino en las zonas populares, en los llamados "conos". Es allí donde los naranjas se van a mover y querrán anular mesas donde el ppkausismo se imponga. Es ahora o nunca, ciudadanos. Hasta la última mesa, hasta el último voto. ¡Viva el Perú!

miércoles, 1 de junio de 2016

Alfredo, póngase el sombrero y cómase ese chicharrón

Cincuenta días para no morir. Día 47.

Casi nadie lo conocía pero se hizo notar gracias a sus propuestas renovadoras, su buen hablar y su cultura. Alfredo Barnechea logró encandilar al progresista que inicialmente no quería saber nada con Verónika Mendoza y el Frente Amplio. Una de sus frases más repetidas en la campaña era que el modelo fujimorista debía ser reemplazado por el modelo desarrollista de Fernando Belaunde, un poco tirado a la izquierda de lo que hizo el expresidente en sus dos gobiernos. Con eso, más la caída de Guzmán, comenzó a crecer y estuvo cerca de la segunda vuelta. Pero primero no se puso el sombrero, y después no se comió el chicharrón. Para algunos fue chocante, pero para otros fueron temas triviales. Sin embargo, el hecho de que convoque a Hernando de Soto para asesorarlo en asuntos de titulación fue el desmadre. Nadie podía entender cómo un candidato que se la pasó hablando contra el modelo fujimorista, invitaba a un fujimorista a su equipo. Eso, más los sombreros que no se puso y los chicharrones que no se comió, le pasaron factura. Los decepcionados iniciales con Vero volvieron con ella. Pese al cuarto lugar, su performance fue considerada positiva. Sin embargo, apenas terminó la primera vuelta, Alfredo salió a decir que los dos candidatos que pasaron a la segunda eran lo mismo, y que dejaba en libertad a la militancia de Acción Popular; posición que fue criticada pero que muchos consideraron podría cambiar con el pasar de los días. Hoy, a poco más de 72 horas de una elección crucial, el tío no se define y prefiere seguir en su biblioteca, mientras los barnechéveres se han comprado el pleito y hasta a la marcha de ayer han ido. Verónika Mendoza ya se pronunció: hay que cerrarle el paso al fujimorismo, y por eso debemos marcar por PPK. Vamos, Alfredo: ponte el alma, el sombrero y cómete ese chicharrón.