Cincuenta días para no morir. Día 43.
Al fin de la batalla
y muerto el ppkausa, vino hacia él un elector antifujimorista
y le dijo: "¡No mueras, te voto tanto!"
Pero el gringo ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos antifujimoristas y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la contienda electoral!"
Pero el gringo ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, quinientos mil,
los votantes de Acuña, Guzmán, Yehude, Toledo, Verónika,
clamando "¡Tanta vaina para pasar a la segunda vuelta y no haces nada contra Keiko!"
Pero el gringo ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos, todos antifujimoristas
con un ruego común: "¡Desahuévate, hermano!"
Pero el gringo, ¡ay! siguió muriendo.
Entonces apareció el audio manipulado, entregado por Chlimper,
y los que iban a votar nulo lo rodearon;
les vio el gringo, triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer verofan; echóse a andar...
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