Cincuenta días para no morir. Día 9.
Si PPK no se pone el alma, el antifujimorismo lo tendrá que hacer. Porque no se trata de ser meros espectadores y exigirle al gringo que haga esto o lo otro. PPK es un candidato con limitaciones, tanto en la forma como en el fondo, y lo más que puede hacer es sacar a voceros como Gino Costa, Sheput y Bruce, para dibujar un perfil antifujimorista. Quizás también le puede pedir compromisos en derechos humanos y lucha contra la corrupción, pero hasta allí llegamos. No le exijan que abrace las causas perdidas. Es como que Stalin le haya exigido a Roosevelt y Churchill que en sus países gobiernen los soviets como condición para derrotar a los nazis. Es como que Roosevelt le haya exigido a Stalin que haya elecciones libres en Rusia; o a Churchill que se acabe la monarquía en el Reino Unido. El antifujimorismo no puede limitarse a hacer el papel de quien hace barra a este, para que aquel no gane y evitemos irnos a la B. A diferencia del fútbol, el antifujimorismo tendrá que ponerse no solo el alma, sino los chimpunes, las medias, las canilleras, el short y la camiseta, para derrotar al fascismo peruano. Eso que debió hacer durante cinco años, tendrá que hacerlo en los últimos minutos del partido. Sin necesidad de ser o volverse ppkausa, claro está.
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