domingo, 24 de abril de 2016

Pongámonos el alma.

Cincuenta días para no morir. Día 9.
Si PPK no se pone el alma, el antifujimorismo lo tendrá que hacer. Porque no se trata de ser meros espectadores y exigirle al gringo que haga esto o lo otro. PPK es un candidato con limitaciones, tanto en la forma como en el fondo, y lo más que puede hacer es sacar a voceros como Gino Costa, Sheput y Bruce, para dibujar un perfil antifujimorista. Quizás también le puede pedir compromisos en derechos humanos y lucha contra la corrupción, pero hasta allí llegamos. No le exijan que abrace las causas perdidas. Es como que Stalin le haya exigido a Roosevelt y Churchill que en sus países gobiernen los soviets como condición para derrotar a los nazis. Es como que Roosevelt le haya exigido a Stalin que haya elecciones libres en Rusia; o a Churchill que se acabe la monarquía en el Reino Unido. El antifujimorismo no puede limitarse a hacer el papel de quien hace barra a este, para que aquel no gane y evitemos irnos a la B. A diferencia del fútbol, el antifujimorismo tendrá que ponerse no solo el alma, sino los chimpunes, las medias, las canilleras, el short y la camiseta, para derrotar al fascismo peruano. Eso que debió hacer durante cinco años, tendrá que hacerlo en los últimos minutos del partido. Sin necesidad de ser o volverse ppkausa, claro está.

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