lunes, 8 de febrero de 2016

Los tres meses que viviremos en peligro. Día 31.

Es sabido que hace varias décadas que la izquierda en el Perú hace años es como nuestra Selección de fútbol. No ha obtenido buenos resultados y ha vivido en el ostracismo, casi inexistente. Si sobrevivió desde la ausencia de Alfonso Barrantes, fue porque, como dijo alguna vez César Hildebrandt, quien decidió cargarla en sus brazos fue Javier Diez Canseco. Pero un mal día, el buen Javier decidió dejarnos, y la izquierda, que tuvo su cuarto de hora aupada al lado de Ollanta Humala (que después de cuatro meses les metió una patada en las cuatro letras) en la presidencia, y otro cuarto de hora con un intrascendente paso de Susana Villarán por la alcaldía de Lima, se quedó huérfana. Pero además del buen Javier, no hay nadie, desde la vuelta a la democracia en el año 2000, que haya hecho más por la izquierda peruana que Aldo Mariátegui. Cuando la izquierda parece languidecer, allí está Alditus para que reaparezca. Sus portadas en Correo lograron que Ollanta crezca en el 2006. Susana no existía en el 2010 en la carrera por la alcaldía de Lima, pero allí estuvo Alditus para hacerla notar. A eso hay que agregar que Jaime Bayly colaboró con la victoria de la tía regia. Ollanta iba cuarto en el 2011, pero gracias a los Wikileaks que revelaron que Rospi fue a la embajada americana a pedir que intervenga para que no gane, subió un poquito. Y en vez de dejarlo allí, Alditus le dio más portadas. Resultado: Ollanta llegó a ser presidente. Por si fuera poco, en esta elección la izquierda no solo está dividida, sino repartida en un archipipelago; y su candidata mejor posicionada (?), Verónika Mendoza, hasta ahora solo llega al 2%. Y sin embargo, Alditus en vez de hacerle preguntas interesantes, prefirió saludarla en un francés pésimo para supuestamente burlarse de sus ancestros galos; y Vero, cual delantero con el arco desguarnecido, le contesta en quechua, lo felicita por el "esfuerzo" y le dice que para la próxima en quechua, por favor. Gol de Verónika. Esos cincuenta segundos, que incluyen dos segundos de una Mónica Delta que mira al escritorio desconcertada y piensa qué diablos estás haciendo, Aldo, se han viralizado en las redes, y hasta los diarios más conservadores los han compartido. Y la siguiente troleada de Vero fue compartir en su cuenta de Twitter un obsequio de Aldo, que seguramente es El Octavo Ensayo, en el que espera que Vero "abra los ojos"; pero esta dice en su cuenta del pajarito celeste que ya los abrió cuando leyó a su abuelo. Así, sin querer queriendo, Alditus (junto al tal Mijael, que parece quiere hacerle la competencia) logra que la izquierda y su candidata esté otra vez en la boca de todos. Otro cantar es que Vero aproveche este cuarto de hora que le regala la providencia y remonte en las encuestas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario